El Big Data puede aportar grandes ventajas a empresas de todos los sectores a través de la gestión del conocimiento de su mercado y de sus clientes, por lo que su gestión es ya una de prioridad dentro de las estrategias digitales corporativas.

Así lo reflejan estudios recientes de la consultora IDC que, ademas de confirmar su importancia, estima que los servicios y tecnologías relacionados con Big Data generarán un negocio de 48.600 millones de dólares en 2019, con un crecimiento medio anual del 23,1% hasta esa fecha.

A raíz de esta situación, y para aprovechar todo el potencial del Big Data, las empresas necesitan apostar por soluciones capaces de maximizar el poder del procesamiento masivo de grandes volúmenes de datos; sin olvidar la necesidad de definir estrategias empresariales sobre el uso de Big Data, los riesgos de seguridad o la importancia de la calidad de los datos que deben procesar. Una buena forma de afrontar estos retos que afectan a la seguridad, privacidad y a la naturaleza de la información es a través de un eficiente sistema de Calidad de Datos, con capacidad suficiente para optimizar el potencial de los grandes volúmenes de datos que integra esta tecnología. De esto modo, disponer de una base de datos con calidad permite, por ejemplo:

  • Favorecer el ahorro de costes. De acuerdo con la consultora tecnológica Gartner, una pobre calidad de los datos tiene un impacto negativo que cuesta a las empresas más de 9 millones de euros al año. Una de las principales ventajas de disponer de datos de alta calidad es la reducción de gastos contables, a través de una visión unificada del control de crédito y facturación, así como la disminución de costes en los envíos. Además, se puede ahorrar en términos de productividad, dado que el personal implicado en estas tareas no tendrá que dedicar tanto tiempo a la revisión de datos inexactos o inexistentes, por lo que su jornada laboral será mucho más operativa.
  • Aumentar la eficacia de acciones de marketing. Cuando no hay direcciones erróneas y devoluciones, todos los envíos llegan puntualmente a su destinatario, motivo por el que aparte de reducir los gastos de papelería y material, también se aumenta la eficacia de todas las campañas.
  • Facilitar la fidelización y captación de clientes. Hoy en día, los clientes esperan una experiencia de compra satisfactoria y personalizada. Cuanto mejor sea la calidad de los datos, más fácil será proporcionar comunicaciones efectivas con ese enfoque personal que los clientes demandan, lo que se traduce en oportunidades para aumentar el valor del negocio.
  • Evitar el fraude. Una base de datos de calidad permite tener una visión única o de 360º de cada cliente. En el ámbito legal, y ante la obligación que tienen las organizaciones de cumplir con estrictas regulaciones nacionales e internacionales para mitigar e identificar actividades ilegales, como el blanqueo de dinero o el fraude, disponer de una imagen precisa de los datos de los  clientes es una necesidad.
  • Conseguir los objetivos de inteligencia comercial. Conocer el estado de una base de datos (inconsistencias, errores, información obsoleta…) se traduce en una rápida monitorización de los cambios de estado de la información (altas, bajas, modificaciones…) para así ser capaces de tomar mejores decisiones estratégicas. En este contexto, la Calidad de Datos tiene aplicaciones tanto en el ámbito de la eficiencia del personal como en la minimización de riesgos dentro de una organización.
  • Ayudar a mejorar la imagen de la empresa. ¿Qué imagen ofrece una  compañía cuando envía información errónea, nombres mal escritos, abreviaturas incorrectas o datos desactualizados? La Calidad de Datos es esencial para obtener una visión única, precisa y fiable de cada cliente. Es una cuestión de transparencia, consistencia y fiabilidad, que no solo contribuye a ganarse la confianza de los usuarios, también mejora los procesos operativos y transaccionales de cualquier organización. Todos estos aspectos contribuyen de forma positiva a mejorar la imagen interna y externa de una empresa.

La clave del Big Data, por tanto, está en la calidad de la información, no en la cantidad. Se trata de obtener el máximo rendimiento del tratamiento de los datos y llevar, además, la delantera a las principales empresas de la competencia. Para ello, los Sistemas de Calidad de Datos se convierten en la herramienta imprescindible para abordar la gestión y toma de decisiones en tiempo real -o prácticamente real- basadas en algoritmos que, al mismo tiempo, se asienten en datos de alta calidad.

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