En una época de grandes cambios y avances, la tecnología y la analítica de datos han irrumpido con fuerza en los últimos años.  Si a lo largo de 2017 los datos han tenido un papel destacado dentro de las organizaciones, ahora su importancia se verá incluso más reforzada a medida que las empresas pasen de generar información a optimizarla, al tiempo que los datos se convierten en su fuerza motora.

Así, a lo largo de 2018, una serie de tecnologías, roles y enfoques cobrarán mayor relevancia por el valor que aportan, además de impulsar las estrategias de datos de aquellas empresas que los incorporen.

La ciencia de datos

Los datos, como ciencia, constituyen una disciplina que incluye métodos científicos, procesos y sistemas para obtener no solo conocimiento, sino también un mejor entendimiento de la información en sus diferentes formas. Busca encontrar patrones para convertirlos en información útil y de valor que favorezca la toma de decisiones.

Según Jim Hare, vicepresidente de investigación de la consultoría tecnológica Gartner, gran parte de la innovación que impulsa la disrupción digital tiene su origen en la ciencia de datos. Por tanto, los responsables de las áreas tecnológicas necesitan alinear la estrategia de gestión de la información con la de negocio, de modo que todas las unidades involucradas trabajen de forma integrada.

Nueva normativa de protección de datos

En 2018, el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (RGPD) será una realidad y, a medida que las organizaciones avancen en su cumplimiento, surgirán nuevos desafíos y oportunidades, mientras se revisan los modelos de datos y estrategias.

En este punto, la vinculación de la gobernanza de los datos con el cumplimiento del nuevo RGPD es necesaria.  Con un gobierno de datos adecuado, las organizaciones pueden supervisar políticas y procedimientos esenciales para garantizar que la empresa, en su totalidad, cumpla con el marco legislativo correspondiente. De  este modo, la protección de datos se convertirá en un factor competitivo cada vez más importante.

Perfiles en alza: CDO y DPO

De acuerdo con Gartner, el Chief Data Officer (CDO) es un profesional que, el 90% de las grandes organizaciones, incorporará a sus filas a largo de 2019. Se trata de un perfil tecnológico con carácter multidisciplinar que ejerce como  máximo responsable de la gestión de datos, transformando grandes volúmenes de información en modelos predictivos y prescriptivos que faciliten el rendimiento empresarial. También debe abordar la gobernanza de datos mediante un enfoque coherente y global.

Por su parte, el Data Protection Officer (DPO) llega de la mano del GDPR, que establece la obligación de designar a un Delegado de Protección de Datos. De igual modo, la definición de su rol también  tendrá un gran impacto con relación al  uso de datos y la generación de valor para negocio. Además de ser una figura facilitadora, su misión es la protección de datos y mitigación de riesgos, con especial foco en el cumplimiento.

Calidad de Datos como ventaja competitiva

Hoy en día se habla de la  gran cantidad de datos disponibles, lo que supone tanto un desafío como una oportunidad para las empresas. La clave no es solo determinar qué datos nuevos se deben usar y qué datos ignorar, sino también examinar periódicamente los conjuntos de datos para comprobar su precisión y valor.

Durante 2018, la mayoría de las empresas asignarán recursos a proyectos de Calidad de Datos. Aunque estas prácticas se apliquen inicialmente en los equipos tecnológicos, las unidades de negocio vincularán las métricas de Calidad de Datos a otras áreas interesadas ​​en mejorar sus bases de datos y optimizar sus resultados.

Nueva generación de herramientas de Calidad de Datos

Disponer de soluciones flexibles  e integradas para gestionar la Calidad de los Datos, así como herramientas de análisis de gobernanza e integración es esencial con el fin de aprovechar la información y explotar el conocimiento sobre clientes y mercados.

Por tanto, en 2018 continuarán las técnicas de aprendizaje automático utilizadas para identificar relaciones entre los conjuntos de datos y sugerir uniones, aparte de detectar y corregir errores y normalizar la información. Los algoritmos seguirán enriqueciendo las herramientas de calidad de datos, de modo que el análisis predictivo y la gestión de grandes volúmenes de datos serán cada vez más efectivos.

La evidencia es clara: el auge de los datos continúa su imparable ascenso. Teniendo en cuenta la mayor capacidad de recopilar, almacenar y analizar la información y, como consecuencia, aprovechar su conocimiento, las empresas deben fomentar una cultura basada en datos de calidad como inversión constante  en la creación de valor desde un activo estratégico. Solo así podrán afianzar su lugar en 2018 y construir un futuro sólido para los próximo años.

Pilar de Álvaro, CMO en DEYDE

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